Pymes frenan inversiones por las supertasas y la incertidumbre financiera

🔴“Yo paré todo, frenamos todo. Estábamos definiendo una inversión para traer máquinas nuevas y lo paramos. Nos están pidiendo cualquier locura de tasa. Hace un mes era una cosa y ahora está todo dado vuelta. Vamos a esperar y ver que se acomode un poco”.
La reflexión pertenece a un empresario pyme cordobés que participó de un encuentro sobre herramientas de financiamiento al sector productivo en la Legislatura de Córdoba. El eje estuvo en la importancia de sostener el esquema de Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR), clave para el financiamiento vía mercado de capitales. Sin embargo, propuestas recientes que buscan reducir los beneficios impositivos para las empresas que aportan al sistema generan alarma, ya que podrían significar un golpe letal para las pymes y, en consecuencia, una nueva traba para la producción local.
Crédito caro y freno productivo
La política cambiaria del Gobierno nacional, bajo la conducción de Luis Caputo y Santiago Bausili, entró en una fase de tensión máxima. El objetivo oficial sigue siendo anclar el dólar y contener la inflación, pero las herramientas elegidas —suba de encajes, endurecimiento de la liquidez y colocaciones de deuda con bajo nivel de renovación— terminaron disparando el costo del crédito.
En los últimos días, las tasas de caución interbancaria llegaron al 80% anual, un nivel que sorprendió incluso a los operadores más experimentados. Para las pymes, el golpe fue directo: mayores costos de financiamiento, caída en la oferta crediticia y proyectos de inversión frenados.
Bancos a la defensiva
Un alto ejecutivo de una entidad con fuerte presencia en Córdoba describió el escenario como un error de tiempos y estrategia:
“El primer corte fue en julio, con el desembolso del FMI. Desde ahí vinieron medidas sin medir su impacto. El sistema quedó sin prestamista de última instancia y eso generó nerviosismo. Hoy estamos en el pico del estrés”.
El banquero advirtió que la combinación de tasas altísimas y menor crédito genera un círculo vicioso: el que puede pagar no toma préstamos y el que toma es el que está al borde. Eso aumenta la mora y empuja a los bancos a refugiarse en instrumentos financieros como Lecaps, en lugar de apostar al crédito productivo.
Un incentivo perverso
Para el consultor en inversiones Nicolás Alfonso (Focus Investment), el mensaje de política económica es claro: conviene quedarse en pesos. “Con una tasa del 50% al 60%, el dólar a diciembre debería estar en $1.700. Eso desincentiva comprar divisas o activos productivos, pero también mata proyectos: hoy el valor actual neto de una inversión da negativo”.
Alfonso alertó que estas tasas afectan a toda la cadena: “El albañil, el burlero, el lechero… todos sienten el freno. Con este nivel de tasas y control cambiario, no hay manera de que los flujos cierren”.
Riesgos políticos y económicos
Mientras tanto, el Gobierno parece enfocado en dos variables: que los pesos no se vayan al dólar y que los dólares no se vayan a precios. El crecimiento económico quedó relegado.
El recuerdo de 2017 inquieta a los analistas: mismo equipo económico, otra coyuntura, y sin acceso a crédito externo. En un año electoral, el desafío será sostener la calma cambiaria sin asfixiar la reactivación productiva.
“El ruido electoral es inevitable si no se corrige el rumbo”, anticipó el banquero cordobés. “Cuando te equivocás, lo mejor es dar marcha atrás. Si seguís apretando, el costo no será sólo económico”.
📌 En síntesis:
La estrategia oficial logró contener al dólar, pero a un precio alto: tasas prohibitivas, freno al crédito y un clima de parálisis inversora que golpea especialmente a las pymes. El dilema para los próximos meses será si la calma financiera puede sostenerse sin asfixiar a la economía real.