Vendedores riojanos en alerta: “Trabajamos para comer. No tenemos espalda para aguantar”

🔴Los trabajadores de la economía popular viven uno de los momentos más adversos de los últimos años. La caída abrupta del consumo, la recesión y un fin de año sin señales de recuperación dibujan un escenario crítico para quienes dependen del día a día.
Martín Davio, referente de la Unión de Trabajadores de Espacios Públicos (UTEP), describió una realidad contundente: “Las ventas se desplomaron más de un 50 o 60%”. Según explicó, la situación en la calle es todavía más dura de lo que muestran los números del comercio formal.
“Lo que se informa es una caída del 30%, pero nosotros sentimos el doble. Hoy no llegamos ni a vender la mitad de lo que movíamos a esta altura en 2024”, remarcó.
Davio, que trabaja desde hace años en el centro capitalino, también advirtió un cambio profundo en el perfil de quienes salen a vender. Cada vez más personas con empleo formal se suman a los puestos y ferias populares para intentar reforzar sus ingresos. “Ese fenómeno no se veía antes y refleja lo mucho que creció la necesidad”, señaló.
El panorama es desalentador: jornadas completas sin concretar una venta, clientes habituales que ahora compran una vez al mes y un sector que se sostiene al día, sin ahorros ni respaldo para enfrentar meses de baja actividad.
Aunque diciembre suele traer alivio por las compras de fin de año, esta vez las expectativas son mínimas. La caída del poder adquisitivo y la inflación sostenida frenaron cualquier impulso.
“La gente está priorizando lo básico. No vemos que diciembre vaya a cambiar demasiado el panorama”, anticipó Davio, preocupado por lo que puede ocurrir en enero y febrero, meses que históricamente son los más difíciles.
Finalmente, pidió a la comunidad acompañar y confiar en la economía popular, recordando que miles de familias dependen directamente de lo que logran vender en la calle.
“Nosotros trabajamos para comer. No tenemos espalda para aguantar”, resumió.
Con información de Nueva Rioja